jueves, 1 de marzo de 2012


Enferma está
mi alma,
carente sí; de
toda calma.

Enferma,
como niña
resfriada,
se suena y
se suena
sin lograr
expulsarla.

Enferma como
esa niña,
como esa niña
constipada
que con una
y otra manta
es tapada,
sin con ello
conseguir,
cambiar esa cara,
de párpados inchados,
de piel blanca-pálida,
rígida como
la sonrisa, que
siempre es forzada.

Está enferma,
enferma está
mi alma,
de dolor
y tristeza,
de recuerdos
de trampas,
de angustias que,
deberían ser
agua pasada,
pero que a mi alma
impiden,
verse recuperada.
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