sábado, 4 de febrero de 2012

Avanza el coche
en su camino,
no ahorra velocidad
en llegar a destino.

Destino,
¿cual destino?
Se pisa el freno
pues es este desconocido.

Giran las ruedas
cual ágil remolino,
ruge el motor
desbordado el río.

Chirrían las ruedas
con cada giro
aumenta la velocidad
sin conocer destino.

No están los frenos
a las ruedas unidos,
no puede el hombre
detener al río.

Está desbocado,
sigue su camino,
hacia donde
no se sabe;
es desconocido.

Pero el futuro
está delante,
atrás lo vivido,
de nada vale detenerse,
es un sinsentido.

Debe el el miedo
apartarse, resguardarse
en el olvido,
para alcanzar lo importante,
cumplir de su vida el
destino.
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