viernes, 11 de septiembre de 2015


Este es sin duda
uno de los mayores placeres
de mi vida.
El dejar a mis ojos
disfrutar de ese azul intenso
que sólo encuentra
en esta ría que me vio crecer,
junto con el deleite
de mis oídos ante el batir
de las olas en la orilla,
y el de mi sentido del gusto,
con ese café con leche frío
que mezcla el toque amargo
del café con el dulce del azúcar
que se deshace en mi paladar.

Sí, uno de los mayores placeres
que hay en mi vida,
esa relajación que
 desde fuera, llega al interior
 y me permite reflexionar y
a  la vez, dejar la mente en blanco,
abandonando los problemas
durante un bello rato.
Y volviendo a ellos
poco después con más fuerza,
con otra perspectiva,
encontrando soluciones
en ocasiones y otras,
aceptando las situaciones de la vida.

Uno de los mayores placeres
que puedo disfrutar, sí,
uno que necesito
para en mi vida poder elegir
el camino correcto
a caminar.
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