martes, 4 de noviembre de 2014


Miro a mi alrededor
y sólo veo color.
Marrones que se mezclan
con amarillos y verdes
que aún en minoría,
nunca desaparecen.
Marrones y amarillos
que reclaman su sitio,
su momento en el año,
sus meses en el calendario.

Árboles que dejan
sus hojas caer,
aligerando el peso
que ya no pueden sostener.
Pactando con el viento
la hora de volver,
pues saben que sus ramas
volverán a florecer.

No hay razón para iniciar,
disputa de ningún caudal,
pues todo tiene su momento
como todo tiene su lugar.
Y la naturaleza;
sabia como la que más,
entiende que para ser sonreír
hace falta a veces,
esperar.
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