lunes, 4 de febrero de 2013


Su fantasma me persigue,
me atormentan sus palabras.
Resuena aún su mirada,
sus acciones malogradas;
sus argumentos egoístas
sus razones inventadas.

Resuenan sus mentiras,
su emoción envenenada,
sus avisos o revelaciones,
sus verdaderas amenazas.

Resuena aún el dolor
de la semilla del rencor,
que por tanto tiempo
fue sembrando en mi interior.




Mientras tú, en la lejanía,
me sonríes con alegría,
me hablas con comprensión
y me regalas mi sonrisa.

Mientras tú en la distancia
no permites que pierda
la ilusión y la esperanza,
el interés, la curiosidad,
por el saber las ganas;
junto a un abrazo cariñoso
creado a base de palabras;
con un discurso comprensivo
de cómplices miradas,
creas el clima armonioso
que detiene toda mi ansia,
transmitíendome esa estabilidad
y candor, que me lleva a la calma.



Mientras tú,
 ignorante vigilante,
no sabes nada,
nada sabes del efecto
que en mí causas.



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