lunes, 23 de mayo de 2011





Desaparecieron

los fantásticos momentos,

las naturales carcajadas

volaron con el viento.


Se evaporaron

los familiares reencuentros,

las cómplices miradas

por rencor se substituyeron.


Huyeron

la confianza y la tranquilidad,

esas sensaciones que

nos daban familiaridad.


Se extinguieron

la relajación y la naturalidad,

esa mútua aceptación

que formaba nuestro hogar.


Expiraron

el entendimiento y la complicidad,

callaron las dudas

y creyeron su propia verdad.


Substituyeron

los recuerdos y el hogar

por fiestas pasajeras

que pronto aburrirán.


Y en medio

nos tenemos que encontrar,

los que amamos

lo que no podemos amar ya,

los que hemos dejado

de llorar tiempo atrás,

los que luchamos

por aquella felicidad,

los que nos cansamos

y no encontramos la paz.


En mendio

nos encontramos

los que conocemos el precio

que ellos no han querido pagar

y nosotros ya

pagamos tiempo atrás.

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