jueves, 23 de octubre de 2008

Mira la realidad

Esto lo escribí hace como año y medio, pero me parece que puede ser una buena incorporación a esta isla de mis palabras.

Harta, así estoy, harta de la maldad, harta de la traición, harta de la dependencia, harta del amor, harta del dolor que todo esto supone en mi corazón. Siempre pasa lo mismo, es la crónica de mi vida, siempre se pasan de listos, y luego me toca seguirlos. Siempre me atosigan a mí, siempre acabo haciendo de alfil, dejando mi propia diversión, por cuidar de los niños de mi generación. Y siempre acabo peor, al final quien lo pasa mal soy yo, y para una vez que estallo, me castigan con el peor rayo. El rayo de la traición, de la mentira y condenación, la luz de la verdad, que hace que salgas, de tu burbuja de falsa felicidad, que dejes de soñar, con lo que nunca será, que te des de bruces, contra tu triste realidad. Eres tú, no una flor, no una planta más de entre todas las demás. No reluces, no estás hecha para relucir, no pidas así ser feliz. Nunca te van a mirar, como pueden hacer a las demás, y por mucho que pase no creas, que en algún momento esto cambiará. Nunca serás, como las demás, una chica para alguien, digna de admirar, una muchacha, a la que se quiere besar, una mujer con la que la vida pasar. Nunca serás esa persona, deja de fantasear, parezca lo que parezca, nadie te mira así, sino como una mancha gris. Una mancha gris en el espacio, la sombra de las brillantes luces, siempre relucientes, la espina de las bellas rosas, siempre destacadas, en el jardín de la hermosura, la cuerda que acompaña, a la mejor banda de música.
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