domingo, 5 de octubre de 2008

8-4-07

Corrientes de sangre bajaban, por el rostro de su cara. Lágrimas envenenadas, por el engaño y la maldad agachadas. Puñalada de punzón, directa al corazón, intentado provocar, el mayor posible dolor. Fuertes brazos pesados, grandes y babosos labios. Mentirosa mirada, traicioneros labios, por largas manos acompañados. Crueldad sin tregua, actos que atacan donde más te duela. Maldad que te apuñala por la espalada, que te deja sin esperanza, desangrándote en medio del mundo, con tu amargura huyendo por todos los huecos, con tu tristeza expirando por los poros que quedan, por donde la esperanza quedó seca. Aspiraron tu alma, robaron tu esencia, algo que puede que no recuperes, aunque tengas mucha paciencia.
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