viernes, 2 de diciembre de 2011


Arcadas de tristeza.
Arcadas.
Eso es,

mi estómago
protesta
por aquello

que no logra mi mente
procesar.
Protesta mi intestino
por palabras
que no puede
digerir.
Protesta mi cuerpo
maltratado
desde
dentro.
Fue el corazón
dañado primero,
pero es todo,
mi yo por entero
quien grita desesperado,
en el silencio
ahogado,
en el intento
de no hacer
a otros daño,
en un último intento
por resguardarse
de volver a ser dañado.

Es mi cuerpo quien reacciona,
pues está mi mente
más que repleta,
pues desborda tiempo atrás
toda bandeja
de lágrimas y gritos,
de vacías palabras,
de esfuerzos sin recompensa,
de mañanas solitarias
tras noches en vela.

Desprecio,
desprecio y desprecios.
Diarios dardos

silenciosamente envenenados.
Diarios arañazos
directos
al alma,
al núcleo
de luz
y
de toda esperanza.
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