miércoles, 7 de julio de 2010


IRA Y LÁGRIMAS ENCUBIERTAS


Admití mi posible culpa

mas no así ellas la suya,

pedí sin entenderlo disculpas

mas no recibí ninguna.


Lloré en silencio

intentando comprenderlo,

grité hacia mis adentros

la ira de mi tormento.


Corrí bajo las gotas

lágrimas de mi alma rota,

palabras de mi sangre roja

se unieron a veinte hojas.


Callé cuando necesitaba

proclamar el dolor de mi alma,

escondí todas mis lágrimas

evitando toda mirada.


No busqué respuestas

ni volver a abrir puertas,

mantengo las mías abiertas

con ira, y lágrimas encubiertas.


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